Calera

Personas con discapacidad motriz y visual de La Calera visitaron la Reserva Nacional Lago Peñuelas

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Guiados por personal guardaparques de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), 40 usuarios del Centro Municipal de la Discapacidad (CEMDIS) de La Calera visitaron, por primera vez y de forma gratuita, los módulos de información ambiental y el sendero de acceso universal Los Coipos de la Reserva Nacional Lago Peñuelas de Valparaíso.

Al respecto, el director regional de CONAF, Pablo Mira, sostuvo que “las actividades al aire libre, sin duda, contribuyen a la inclusión social y la rehabilitación de personas con diferentes grados de discapacidad. Por eso, queremos invitar a más organizaciones sociales y centros de salud a tomar contacto con nuestra institución, para coordinar  nuevos recorridos”.

Añadió que “la reserva cuenta con dos senderos de libre accesibilidad: Los Coipos y Las Orquídeas, que poseen  caminos planos y de fácil tránsito, varas de orientación, letreros con información en lenguaje Braille y un sistema de audioguía que describe la flora y fauna presente”.

Por su parte, la trabajadora social y encargada del CEMDIS de La Calera, Tamara Barraza, explicó que “nuestro perfil de usuarios son personas que presentan algún grado de discapacidad y que utilizan ayudas técnicas, como por ejemplo bastones, andadores y sillas de ruedas, y este lugar es uno de los pocos a nivel regional que cuenta con un acceso para ellos”.

“Muchos nos comentaban que hace tiempo no salían de su casa a alguna actividad al aire libre, porque no tenían la instancia. La Calera es una de las comunas más pobres de Chile, entonces, tampoco cuentan con un ingreso económico que pueda sustentar tantas salidas o viajes”, agregó.

En tanto, la beneficiaria del organismo municipal de salud, Isabel Basáez, quien hace más de 15 años mantiene prótesis de cadera en ambos lados, recalcó que “es importante que todas las personas puedan disfrutar de la naturaleza”.

“Fui hace como dos años atrás al sur, a Huilo Huilo, y se me hizo súper difícil, porque ahí no hay ningún sendero habilitado para nuestra condición. Aquí me pareció fabuloso porque tienen todos los recursos para nuestras discapacidades; por ejemplo, el Braille para los ciegos”, complementó.

Aromas, tacto y relatos

La encargada regional del Programa de Educación Ambiental de CONAF, Jacqueline Acosta, manifestó que “es muy gratificante haber podido brindar una instancia de alegría y disfrute a nuestros invitados de La Calera, quienes gozaron con el canto de las aves, con los aromas primaverales de las flores nativas y los eucaliptos”.

“Hubo un caso en particular que nos emocionó a todos: el de la señora María Cadet. Ella actualmente es no vidente, pero a los 14 años conoció y pudo ver con sus ojos el paisaje de la reserva, y durante el recorrido pudo rememorar esa experiencia a través de los aromas, el tacto y los relatos que iban exponiendo nuestros guardaparques”, afirmó.