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Obispo de Aconcagua; en mi gestión no he mandado a ningún cura abusador a otra diócesis

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Tras su llegada, durante la madrugada de este viernes a Chile, el obispo de Aconcagua, Monseñor Cristian Contreras Molina, declinó hablar con los medios nacionales respecto de lo que habían sido una serie de reuniones con el papa Francisco en el Vaticano. “Hablaré en San Felipe”, se limitó a decir a los periodistas que esperaban en el Aeropuerto.

Y así lo hizo. Apenas arribó a San Felipe, el prelado de Aconcagua recibió a los medios de prensa y respondió a todas las consultas que se le formularon.

“La iglesia reconoce que es una iglesia herida, que es una iglesia que está en deuda, especialmente con las víctimas –no sólo de ese caso mencionado (Karadima)- sino que en general”, manifestó el Obispo.

El encuentro que sostuvieron con el Sumo Pontífice esta semana y la cruda carta a los 5 Arzobispos y 28 obispos chilenos, la totalidad del prelado chileno renunció a sus cargos como autoridades eclesiásticas, dejando en las manos del Sumo Pontífice la decisión de aceptar o rechazar sus presentaciones. En este contexto, el obispo Cristian Contreras se refirió a las reuniones realizadas en la casa Santa Marta de El Vaticano, instancia donde se recabaron informaciones y opiniones respecto de los abusos cometidos por curas del clero en Chile.

“No es posible que en Chile hayan habido tantos casos de abusos, no solo de menores, sino que también abusos de poder, abusos de tener, abusos de manejo de conciencia y eso hiere profundamente, primero que nada a las víctimas y nosotros queremos defender las víctimas, de eso se trata, a eso nos llamó el papa fundamentalmente y nosotros estamos absolutamente de acuerdo con el santo Padre. Tenemos que hacer todo lo posible para que esto no ocurra y que si ocurriere debemos tomar todas las medidas, pronto, y de tal manera que se haga justicia y se haga verdad”, sostuvo.

En este contexto, el obispo Contreras se refirió a la renuncia del clero chileno no como una manera de compensar los abusos cometidos y  la injerencia que tendrían en ellos, sino más bien comprendiendo la gravedad de lo ocurrido. Advirtió que esta renuncia masiva no puede sanar a la Iglesia en Chile, ni mucho menos las heridas de tantas víctimas en nuestro país.

Expresó además que “presentamos los cargos a disposición del Santo Padre, el Papa, y lo hicimos con mucho gusto, con mucha disponibilidad. Yo como obispo de esta diócesis (Aconcagua) estoy convencido de que si el Santo Padre piensa –y yo también lo asumo- que no soy el pastor adecuado para estos tiempos, y para abordar las situaciones que se requiere abordar con urgencia, yo estoy en absoluta disposición para ello”.

El renunciado obispo de San Felipe puso especial énfasis en los casos de abuso ocurridos en el valle de Aconcagua, señalando que en lo personal ha hecho todo lo posible por disponer de los acusados ante la justicia ordinaria y eclesiástica. Mencionó los casos de René Benavides en Los Andes, Francisco Valenzuela en San Felipe y Juan  Carlos Orellana en Santa María.

“Aquí en San Felipe (Diócesis), de los casos que ha habido, a ninguno lo he mandado a ninguna parte, todo se han resuelto aquí. Yo no he mandado a ningún cura para otra diócesis y a ninguno voy a mandar, porque si mañana alguno cae en este o en otro tipo de delitos, sabe que en 24 horas será relevado del cargo que tiene y suspendido del ministerio”, sentenció el prelado.

Según el Código de Derecho Canónico, proclamado por Juan Pablo II, un obispo diocesano que por enfermedad u otra causa grave sea incapaz de cumplir su oficio “se le ruega encarecidamente presentar su renuncia al cargo”. El Código explicita que “el obispo a quien se haya aceptado la renuncia de su oficio, conserva el título de obispo dimisionario de su diócesis, y, si lo desea, puede continuar residiendo en ella, a no ser que en casos determinados, por circunstancias especiales, la Sede Apostólica provea de otra manera”.

Se trata sin lugar a dudas de un verdadero terremoto en el clero nacional y coletazos de las denuncias de abuso sexual contra menores de edad, que durante décadas han afectado a la iglesia chilena, muchos de los cuales recién hoy están saliendo a la luz pública.

Fuente; AconcaguaDigital.cl